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5 de diciembre de 2011

CELIA AMOROS - PIENSO LUEGO EXISTO

Ayer en La 2 tuvimos el lujo de ver y escuchar a Celia Amorós. Después de tantos años de leer sus obras, me gustó tener la oportunidad compartir su pensamiento en familia.

El enlace por si lo quereis ver online:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/pienso-luego-existo/pienso-luego-existo-celia-amoros/1265475/


27 de septiembre de 2011

MUERE WANGARI MAATHAI PREMIO NOBEL DE LA PAZ





En 2004, la militante fue recompensada con el Premio Nobel por el trabajo de su Movimiento Cinturón Verde, que fundó en 1977, y se convirtió en la primera mujer africana en recibir esta distinción.

El principal proyecto de su movimiento busca promover la biodiversidad y al mismo tiempo crear empleos para las mujeres y realzar su imagen social. Esta organización ha plantado desde 1977 cerca de 40 millones de árboles en África.

Maathai fue la primera mujer doctorada en África central y oriental. Dirigió la Cruz Roja keniana en los años setenta, fue luego secretaria de Estado para Medio Ambiente entre 2003 y finales de 2005. En su autobiografía publicada en 2006 bajo el título de “Con la cabeza bien alta”, contaba cómo, por efecto del cambio climático, el medio ambiente se había degradado en su región del Monte Kenia.

Más allá de su país natal, Wangari Maathai extendió su combate ecológico a toda África. Estos últimos años, la militante se había consagrado a la protección de la selva de la cuenca del Congo en el África central, segundo macizo forestal tropical del mundo. En su combate, la militante se topó con la corrupción y con la represión policial, y fue varias veces a la cárcel.

Fuente: Zona Franca

1 de junio de 2011

Leonora Carrington





Lamentablemente, el tiempo que pasó en Santander fue uno de los períodos oscuros de su vida; desde aqui la admirábamos como artista y como mujer, y hoy nos sentimos tristes por la muerte de esta valiente.





Leonora Carrington o la rebeldía


Mala mañana la de ese 26 de mayo en la que murió de neumonía Leonora Carrington en el Hospital Inglés, como lo llamamos en México porque lo fundó Lord Cowdray. Para México, para todos nosotros los mexicanos, la pérdida de Leonora es grande y dolorosa porque se lleva nuestras posibilidades de ir más allá de nosotros mismos y de entrar a Westmeath, Irlanda el país en el que los Sidhes te enseñan a tomar la vida como una aventura risueña y mágica. Los Sidhes son seres invisibles que acompañaron a Leonora mucho mejor que su Ángel de la Guarda y ahora mismo lloran sobre su tumba, también en el cementerio inglés.

Llegó a México a la vez que el exilio español y fue gran amiga de Buñuel
En 1942, Leonora llegó a México y 10 años después comencé a entrevistarla aunque odiaba contestar preguntas y detestaba a los reporteros. A cada visita en su casa en la calle de Chihuahua, mientras tomábamos té, me daba alguna información y así, de año en año, fui recogiendo el material de la novela Leonora. Siempre la quise. En una ocasión, el año pasado, al bajar la gran escalera del Palacio de Minería en el que le habían hecho un homenaje, me regaló una sonrisa tan bella que iluminó varios días, o será que ahora soy más sensible a las sonrisas.

Leonora llegó a México casi en los mismos años que el gran exilio español que tanto ha honrado a México y tanto ha significado en nuestra vida cultural y social. Si el exilio español nos enriqueció como lo hizo, si Luis Buñuel y Remedios Varo fueron sus amigos, también el destierro de la fabulosa pintora inglesa ha sido para nosotros una aportación invaluable. Saberla viviendo en la misma ciudad en la que nos recogemos todas las noches era una bendición, una prueba de confianza, un honor, un privilegio.

Habría que recordar el amor de los españoles al Museo del Prado y cómo salvaron su tesoro a pesar de los bombardeos, lo envolvieron como a un niño y lo llevaron a Ginebra. Leonora era nuestro tesoro y todas las noches le deseábamos que durmiera con los angelitos. Al compartir Leonora su creatividad con los mexicanos, la pintora inglesa nos hizo más creativos y su desafío -el desafío de toda su vida- fue también nuestro. Si ella vivía entre nosotros, teníamos que estar a la altura, si ella nos había adoptado teníamos que rendirle el mismo homenaje que ellas nos rendía al habernos escogido.

Mucho de lo que cuento en la novela Leonora ya estaba escrito. Ella se describió en varios momentos de su vida. Sólo cambiaba su nombre y el de Max Ernst o el de Joe Bousquet. En México sus cuentos publicados son El séptimo caballo, La dama Oval, La trompetilla acústica, La casa del miedo, Memorias de abajo y críticos y especialistas en el surrealismo han analizado su obra extraordinaria y su vida fuera de serie. De Leonora quisiera destacar dos temas que poco se han tocado. Se conoce poco su actitud ante el nazismo y cómo desde los primeros días de la Segunda Guerra Mundial, a partir del momento en que los nazis entraron en Francia el 24 de junio de 1940, denunció en las calles de Madrid a Hitler, a Franco y a Mussolini. Si la tacharon de loca era porque fue una clarividente y se dio cuenta del peligro antes que nadie.

Desde el instante en que dos gendarmes se llevaron por segunda vez a Max Ernst, el máximo pintor surrealista, a Les Milles, un campo de concentración en Francia, Leonora luchó contra la injusticia. La invasión de Polonia, la de Bélgica y de Francia la llenaron de rabia y en Madrid, ya desesperada, pidió una entrevista con Franco para decirle que no se aliara a Hitler y a Mussolini y repartió en la calle volantes pidiendo el cese al fuego. Antes que muchos se enfrentó a Hitler y al fascismo. Entonces la tildaron de loca, cuando en realidad se adelantaba a la inmensa locura que es la guerra. La encerraron en un manicomio en Santander. ¿Quiénes fueron normales? ¿Los que escondieron la cabeza como la avestruz o Leonora, la visionaria, que se alzó contra la guerra porque adivinó el peligro?

Otro tema conmovedor de su ya larga vida (el 6 de abril cumplió 94 años) fue su solidaridad con los judíos. El sufrimiento de Chiki, Emerico Imre Weisz, fotógrafo, su marido y el padre de sus dos hijos Gaby y Pablo, está ligado a la guerra civil de España. Chiki fue quien salvó la maleta de negativos de Robert Capa que hace más de un año apareció en México y que ahora es motivo de una película y un documental.

Leonora Carrington, que no era judía, se indignó más que ningún otro artista por el trato que se les daba a hombres y mujeres, a aquellos ancianos y niños que fueron llevados, encerrados en furgones sin luz ni aire, directos a un campo de exterminio. Desde entonces jamás dejó de mostrar su rechazo a una de las grandes taras de la humanidad, el holocausto.

Pretendí rendirle con Leonora un homenaje, un tributo amoroso. Leonora nunca sacrificó su ser verdadero a lo que la sociedad convencional esperaba de ella, nunca aceptó el molde en el que nos cuelan a todos, nunca dejó de ser ella, escogió vivir en un estado creativo que hoy nos exalta y nos llena de admiración, defendió su talento desde la madrugada hasta el anochecer, primero contra su padre y después contra una clase social que pretendía imponerle leyes estrictas, las mismas que han impedido el florecimiento y la creatividad de hombres y mujeres de talento que finalmente se rinden y regresan al conformismo. Leonora Carrington nunca cedió, jamás le importaron las apariencias, nunca guardó la fachada, vivió para pintar y para sus hijos -Gaby, filósofo y poeta, Pablo, pintor y médico con quienes tuvo una relación entrañable, la más cercana que pueda darse entre una madre y sus hijos-. El único fin de su vida fue defender su vocación de pintora y escribir textos que nadie más que ella podría escribir, como el relato de su encierro en el manicomio en Santander, que escribió primero en francés y tituló En bas, Down below, Memorias de abajo.

En torno a ella, en México, se hizo poco ruido porque escogió el recogimiento, el anonimato, el silencio, la vida lejos de los amplificadores de sonido y de imágenes ajenas a su aislamiento. Su casa era finalmente un retiro y su soledad era voluntaria.

¿Fue feliz Leonora? Quién sabe. ¿Somos felices nosotros? Ustedes dirán. Alguna vez, Leonora declaró que no tenía nombre para la felicidad pero si lo tuvo para la rebeldía y se levantó contra la iglesia, el estado, la familia. Su imaginación fue más allá de las leyes, de los cartabones, del qué dirán. Su único rito fue tomar el pincel o tomar la pluma o guisar. Alguna vez puso a hervir al arzobispo de Canterbury en mole verde.

Con su sentido del humor, destrozó cualquier imposición, hasta la de ser surrealista. Más que surrealista su mundo interior fue celta y su obra está muy cercana al mundo de su infancia, un mundo que nada tiene que ver con la lógica, un mundo inesperado de poesía que es el de los Sidhes, los little people que para nosotros, los mexicanos, son los chaneques que nos acompañan, jalan la comisura de nuestros labios para que sonriamos y nos desatan las agujetas de los zapatos.


POR ELENA PONIATOWSKA. El pais, 1 de junio de 2011

8 de marzo de 2011

8 de marzo 2011

Organiza y convoca la Asamblea Feminista de Cantabria


MARTES 8 DE MARZO CONCENTRACIÓN
Hora: 19,30
Lugar: Plaza del Ayuntamiento de Santander.

MIÉRCOLES 9 DE MARZO Proyección del DVD resumen documental de las Jornadas Feministas Estatales de Granada, diciembre 2009.
Hora: 19,00
Lugar: Centro Cultural CASYC en Tantín, 25 de Santander.

14 de julio de 2009

HOY LA HUELLA DE SIMONE DE BEAUVOIR



La cita, a las siete de la tarde en el Paraninfo de La Magdalena

Lourdes Ortiz, experta en la obra de Beauvoir, acercará la identidad de la escritora existencialista, autora de 'La invitada', 'La sangre de los otros' y 'Los mandarines', novela en la que desvela las luchas entre la intelectualidad francesa, junto a aquellas en las que aborda, entre otros temas, la libertad y la responsabilidad individual.



Lourdes Ortiz es licenciada en Geografía e Historia y catedrática de Teoría e Historia del Arte de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, de la que fue directora entre los años 1991 y 1993. Ha colaborado en los principales periódicos y revistas nacionales y programas radiofónicos.

29 de abril de 2009

Rita Levi-Montalcini, Premio Nobel de Medicina. Un cerebro centenario

Foto: Maurizzio Riccardi

"Cuando ya no pueda pensar, quiero que me ayuden a morir con dignidad"


El 22 de abril cumple 100 años Rita Levi-Montalcini. La científica italiana, premio Nobel de Medicina, soltera y feminista perpetua -"yo soy mi propio marido", dijo siempre- y senadora vitalicia produce todavía más fascinación cuando se la conoce de cerca. Apenas oye y ve con dificultad, pero no para: investiga, da conferencias, ayuda a los menos favorecidos, y conversa y recuerda con lucidez asombrosa.


Sobrada de carácter, deja ver su coquetería en las preciosas joyas que luce, un brazalete que hizo ella misma para su gemela Paola, el anillo de pedida de su madre, un espléndido broche también diseñado por ella.


Desde sus ojos verdes vivísimos, Levi-Montalcini escruta a un reducido grupo de periodistas en la sede de su fundación romana, donde cada tarde impulsa programas de educación para las mujeres africanas. Por las mañanas visita el European Brain Research Institute, el instituto que creó en Roma, y supervisa los experimentos de "un grupo de estupendas científicas jóvenes, todas mujeres", que siguen aprendiendo cosas sobre la molécula proteica llamada Factor de Crecimiento Nervioso (NGF), que ella descubrió en 1951 y que juega un papel esencial en la multiplicación de las células, y sobre el cerebro, su gran especialidad. "Son todas féminas, sí, y eso demuestra que el talento no tiene sexo. Mujeres y hombres tenemos idéntica capacidad mental", dice.


Con ella está, desde hace 40 años, su mano derecha, Giuseppina Tripodi, con quien acaba de publicar un libro de memorias, La clepsidra de una vida, síntesis de su apasionante historia: su nacimiento en Turín dentro de una familia de origen sefardí, la decisión precoz de estudiar y no casarse para no repetir el modelo de su madre, sometida al "dominio victoriano" del padre; el fascismo y las leyes raciales de Mussolini que le obligaron a huir a Bélgica y a dejar la universidad; sus años de trabajo como zoóloga en Misuri (Estados Unidos), el premio en Estocolmo -"ese asunto que me hizo feliz pero famosa"-, sus lecturas y sus amigos (Kafka, Calvino, el íntimo Primo Levi), hasta llegar al presente.


Sigue viviendo a fondo, come una sola vez al día y duerme tres horas. Su actitud científica y vital sigue siendo de izquierdas. Pura cuestión de raciocinio, explica, porque la culpa de las grandes desdichas de la humanidad la tiene el hemisferio derecho del cerebro. "Es la parte instintiva, la que sirvió para hacer bajar al australopithecus del árbol y salvarle la vida. La tenemos poco desarrollada y es la zona a la que apelan los dictadores para que las masas les sigan. Todas las tragedias se apoyan siempre en ese hemisferio que desconfía del diferente".


Laica y rigurosa, apoya sin rodeos el testamento biológico y la eutanasia. Y no teme a la muerte. "Es lo natural, llegará un día pero no matará lo que hice. Sólo acabará con mi cuerpo". Para su centenario, la profesora no quiere regalos, fiestas ni honores. Ese día dará una conferencia sobre el cerebro.

¿Cómo es la vida a los cien años?


Estupenda. Sólo oigo con audífono y veo poco, pero el cerebro sigue funcionando. Mejor que nunca. Acumulas experiencias y aprendes a descartar lo que no sirve.


¿Se arrepiente de no haber tenido hijos?


No. Era adolescente cuando decidí que nunca me casaría. Nunca habría obedecido a un hombre como mi madre obedecía a mi padre.


¿Recuerda el momento en que decidió estudiar? ¿Qué dijo su padre?


Era el periodo victoriano. Mi padre era una persona de gran valor intelectual y moral, pero un victoriano. Desde niña estaba contra eso, porque veía a mi padre dominar todo, y decidí que no quería estar en un segundo plano como mi madre, a la que adoraba. Ella no mandaba. Dije a mi padre que no quería ser ni madre ni esposa, que quería ser científica y dedicarme a los otros, utilizar las poquísimas capacidades que tenía para ayudar a los que necesitaban. Que quería ser médica y ayudar a los que sufrían. Él me dijo: "No lo apruebo pero no puedo impedírtelo".


¿Qué momentos de su vida han sido más emocionantes?


El descubrimiento que hice, que hoy es más importante que entonces. Cuando cada experimento confirmaba mi hipótesis, que iba completamente contra los dogmas de ese tiempo, viví momentos emocionantes. Quizás el más emocionante. Por el resto, el reconocimiento de Estocolmo me dio mucho placer, claro, pero fue menos emocionante.Su tesis demostró que, de los dos hemisferios del cerebro, uno está menos desarrollado que el otro. Sí, el cerebro límbico, el hemisferio derecho, no ha tenido un desarrollo somático ni funcional. Y, desgraciadamente, todavía hoy predomina sobre el otro. Todo lo que pasa en las grandes tragedias se debe al hecho de que este cerebro arcaico domina al de la verdadera razón. Por eso debemos estar alerta. Hoy puede ser el fin de la humanidad. En todas las grandes tragedias se camufla la inteligencia y el razonamiento con ese instinto de bajo nivel. Los regímenes totalitarios de Mussolini, Hitler y Stalin convencieron a las poblaciones con ese raciocinio, que es puro instinto y surge en el origen de la vida de los vertebrados, pero que no tiene que ver con el razonamiento. El peligro es que aquello que salvó al australopithecus cuando bajó del árbol siga predominando.


En cien años usted ha conocido esos totalitarismos. ¿Cómo se puede evitar que vuelvan?


Hay que comenzar en la infancia, con la educación. El comportamiento humano no es genético sino epigenético, el niño de dos o tres años asume el ambiente en el que vive, y también el odio por el diferente y todas esas cosas atroces que han pasado y que pasan todavía.


¿Qué aprendió de sus padres? ¿Qué valores le transmitieron?


Lo más importante era comportarse de una manera razonable, saber lo que vale de verdad. Tener un comportamiento riguroso y bueno, pero sin la idea del premio o el castigo. No existía la idea del cielo y el infierno. Éramos religiosos, pero la actitud ante la vida no tenía que ver con la religión. Existía el sentido del deber, pero sin compensación post mortem. Debíamos comportarnos bien, eso era una obligación. Entonces no se hablaba de genética, pero era ese espíritu. Sin premio ni miedo.


Su origen es sefardí. ¿Hablaban español en casa?


No, nunca tuvimos mucha relación con esa lengua. Sabíamos que veníamos de la parte sefardí y no de la askenazi, pero no se hablaba de ello, no nos importaba mucho ser de una u otra. Spinoza me hacía feliz, era un gran referente cultural, y todo lo que sabíamos procedía de los grandes pensadores hebreos, pero no había un sentido de orgullo, de ser mejores, nunca pensamos así.


¿Basta un siglo para comprender a Italia?


Es un país maravilloso, por el clima, por la historia del Renacimiento, y por sus enormes contribuciones, su historia formidable de capacidad y descubrimientos. Me sentí siempre judía e italiana, las dos cosas al 100%. No veía dificultad en eso.


¿Cómo ve a Italia hoy?


Tiene un fortísimo capital humano, capacidad innovadora y de convivencia, orgullo del pasado, y no se siente demasiado afectada por las cosas negativas, como la mafia. Siempre sentí que era un país del que era una suerte formar parte y haber nacido. Ser italianos era parte de nosotros, nadie nos preguntaba si éramos italianos o no. También era una suerte ser judía. No conocí la Biblia, no tuve una educación religiosa, y me reflejaba en el capital artístico y moral italiano y judío. No pertenecí a una pequeña minoría perseguida, sabía que eso ocurría, pero no me sentía parte de ello. Desde niña me sentía igual que los demás. Cuando me preguntaban "¿cuál es tu religión?", contestaba: "Yo, librepensadora", y nadie sabía qué era eso. Y tu padre qué es: ingeniero.


¿Cómo vivió el fascismo?


No siento rencor personal. Sin las leyes raciales, que determinaron que los judíos éramos una raza inferior, no hubiera tenido que recluirme en mi habitación para trabajar, en Turín y luego en Asti. Pero nunca me sentí inferior.


¿Así que no sintió miedo?


Miedo, no; desprecio y odio sí, netamente por Mussolini. A mi profesor Giuseppe Levi lo seguí paso a paso y era feliz por lo que él valientemente osaba hacer y decir. Nunca sentí la persecución porque mis compañeros de universidad católicos me consideraban igual. Y no tuve sensación de peligro. Cuando empezaron las persecuciones, eran tan inmundas las cosas que se decían que no me daba por aludida. Estaba ya licenciada en 1936, había estudiado con Renato Dulbecco, católico, y Salvatore Luria, judío, y no tenía sensación de ser distinta.


¿Cree que hay peligro de que vuelva el fascismo?


Sí, en los momentos críticos prevalece más la componente instintiva del cerebro, que se camufla de raciocinio y anima a los jóvenes a razonar como si fueran parte de una raza superior.


¿Ha seguido la polémica sobre el Papa, los preservativos y el sida?


No comparto lo que ha dicho.


¿Y qué piensa del poder que tiene la Iglesia? ¿Es demasiado?


Sí. Fui la primera mujer admitida en la Academia Pontificia y tuve una buena relación con Pablo VI y con Wojtyla, también con Ratzinger, aunque menos profunda que con Pablo VI, al que estimaba mucho. No la tuve en cambio con aquel considerado el Papa Bueno, Roncalli (Juan XXIII), que para mí no era bueno, porque era muy amigo de Mussolini y cuando comenzaron las leyes antifascistas dijo que había hecho un gran bien a Italia.


¿Ha cambiado mucho su pensamiento a lo largo de la vida?


Poco, poco. Siempre pensé que la mujer estaba destruida porque el hombre imponía su poder por la fuerza física y no por la mental. Y con la fuerza física puedes ser maletero, pero no un genio. Lo pienso todavía.


¿Le importó alguna vez la gloria?


Para mí, la medicina era la forma de ayudar a los que no tenían la suerte de vivir en una familia de alto nivel cultural como la mía. Esa línea recta no ha cambiado. La actividad científica y la social son la misma cosa. La ayuda a las mujeres africanas y la medicina son lo mismo.


¿El cerebro sigue siendo un misterio?


No. Ahora es mucho menos misterioso. El desarrollo de la ciencia es formidable, sabemos cómo funciona desde el lado científico y tecnológico. Su estudio ya no es un privilegio de los expertos en anatomía, fisiología o comportamiento. Los anatomistas no han hecho gran cosa, quitando algunos. Ahora ya no hay barreras. Físicos, matemáticos, informáticos, bioquímicos y biomoleculares, todos aportan cosas nuevas. Y eso abre posibilidades a nuevos descubrimientos cada día. Yo misma, a los 100 años, sigo haciendo descubrimientos que creo importantes sobre el funcionamiento del factor que descubrí hace más de 50 años.


¿Hará fiesta de cumpleaños?


No, me gustaría ser olvidada, ésa es mi esperanza. No hay culpa ni mérito en cumplir 100 años. Puedo decir que la vista y el oído han caído, pero el cerebro no. Tengo una capacidad mental quizá superior a la de los 20 años. No ha decaído la capacidad de pensar ni de vivir...


Díganos el secreto.


La única forma es seguir pensando, desinteresarse de uno mismo y ser indiferente a la muerte, porque la muerte no nos golpea a nosotros sino a nuestro cuerpo, y los mensajes que uno deja persisten. Cuando muera, solo morirá mi pequeñísimo cuerpo.


¿Está preparada?


No hace falta. Morir es lógico.


¿Cuánto desearía vivir?


El tiempo que funcione el cerebro. Cuando por factores químicos pierda la capacidad de pensar, dejaré dicho en mi testamento biológico que quiero ser ayudada a dejar mi vida con dignidad. Puede pasar mañana o pasado mañana. Eso no es importante. Lo importante es vivir con serenidad, y pensar siempre con el hemisferio izquierdo, no con el derecho. Porque ése lleva a la Shoah, a la tragedia y a la miseria. Y puede suponer la extinción de la especie humana.


MIguel Mora, El País. 19/04/2009

1 de octubre de 2008

Olga Marina Vergara, líder de paz asesinada


La defensora de los derechos humanos integraba la denominada Ruta Pacífica de las Mujeres. Sicarios entraron a su vivienda y usando armas con silenciador la ejecutaron, junto a su hijo, a su nuera y a su nieto de apenas cinco años.


Este viernes fue sepultada en Medellín, mientras, las autoridades tratan de dar con el paradero de los sicarios que ingresaron a su casa y dispararon contra ella y tres de sus seres queridos. El asesinato tuvo lugar el miércoles por la noche, en un domicilio del céntrico barrio de Prado de Medellín, la capital del departamento de Antioquia.Vergara lideraba las actividades de la ONG Ruta Pacífica de las Mujeres en las barriadas de la zona nororiental de Medellín.


La Policía Metropolitana de Medellín precisó que junto a ella fueron asesinados un hijo de la activista, de nombre Wílmar Alejandro Agudelo; la esposa de éste, Yudy Andrea Álvarez, y un niño de apenas cinco años. La Ruta Pacífica de las Mujeres fue creada en 1996 y trabaja en la búsqueda de una salida negociada al conflicto



COMUNICADO DE LA ORGANIZACION FEMENINA POPULAR:



Sembramos la Vida y Luchamos Contra la Muerte


La Organización Femenina Popular –OFP- rechaza y condena los asesinatos de OLGA MARINA VERGARA, lidereza de la Ruta Pacífica de Mujeres y tres miembros más de su familia.


Esta masacre confirma una vez más lo que hemos denunciado día a día las(os) Defensoras(es) de Derechos Humanos en el mundo nacional e internacional, que la política de “seguridad democrática”, adelantada por el gobierno del señor Álvaro Uribe Vélez en este país, no ha garantizado la vida de la población civil, por el contrario, ha militarizado nuestros territorios y nuestras vidas, ha empobrecido cada día más a las colombianas y colombianos, ha permitido y favorecido el fortalecimiento y rearme del paramilitarismo, que hoy se muestra con otros nombres, y mantiene intactas sus estructuras políticas, económicas y militares, ejerciendo el control de todos los negocios ilícitos e imponiendo un control social a través del terror y la intimidación.




Esta masacre ocurrió en Medellín, el pasado 24 de septiembre cuando Marina y su familia se encontraban en su casa en un barrio céntrico de la ciudad que además de ser la segunda del país, ha sido presentada al mundo como “modelo exitoso del proceso de desmovilización paramilitar”, las masacres y el aumento de los asesinatos de civiles, son los indicadores de éxito para los criminales y la impunidad estatal que los protege.


Manifestamos nuestra solidaridad a las compañeras de la Ruta Pacífica de las Mujeres y a los familiares de Marina Vergara, reafirmamos una vez más nuestro compromiso por la vida y la unidad para avanzar en la construcción del país que soñamos para nuestras hijas e hijos, un país en paz con justicia social.


EXIGIMOS a las autoridades locales y al gobierno nacional investigación, justicia y sanción a los autores materiales e intelectuales de estos hechos.


Es mejor ser con miedo que dejar de ser por miedo




ORGANIZACIÓN FEMENINA POPULAR
Colombia
Septiembre 26 de 2008


24 de septiembre de 2008

HOMENAJE A LAS UNICAS 10 RECTORAS EN UNIVERSIDADES PUBLICAS ESPAÑOLAS

Organizado por la UNED, la primera universidad en elegir a una rectora y la única que hasta el momento ha tenido dos.

En 1218 se funda la primera Universidad en España, en Salamanca. Casi 800 años después, sólo 10 mujeres han accedido al cargo que representa la máxima autoridad académica de instituciones dedicadas a la creación y difusión del conocimiento.

Las españolas han recorrido un largo camino en el acceso a la formación superior. Actualmente las mujeres suponen el 60,3 por ciento de los titulados universitarios, pero el porcentaje se reduce a medida que ascendemos en la escala de responsabilidad docente.

Según los datos elaborados en el 2007 por el Ministerio de Educación y Ciencia el porcentaje de profesoras titulares es del 36 por ciento; el de catedráticas del 13 por ciento y el de Rectoras se sitúa en el 6,5 por ciento.

Así, en números totales, existen 759.434 alumnas universitarias; 15.926 profesoras universitarias, 2.333 investigadoras, 1.239 catedráticas; y 3 rectoras en la actualidad -10 en toda la historia de la Universidad pública española.

18 de septiembre de 2008

MERCEDES FORMICA


Uno de los retratos que se pueden ver en la exposicion de Inge Morath es el de la abogada española Mercedes Formica, el pie de foto y el año de la fotografía me llamó la atención lo suficiente como para buscar más información sobre ella.

Foto extraída del blog hipaniarum

Gracias al empeño de su madre, estudia bachillerato y prepara el acceso a la Universidad en 1931, ingresando en la Facultad de Derecho, donde entra en contacto con pro f e s o res formados en la Institución Libre de Enseñanza. Siendo la única mujer inscrita en sus aulas, tenía que acudir a clase acompañada de una «doña» para solventar los prejuicios sociales.

El divorcio entre su padre y su madre en 1933 es vital para entender su posterior interés por la suerte de las mujeres separadas. Su traslado a Madrid le ofrece un escenario privilegiado para observar las luchas partidistas que vive la República y decide afiliarse a la Falange Española, desde los momentos fundacionales de la misma. Pronto es nombrada Delegada del SEU en la Facultad de Derecho y, en 1936, Delegada Nacional del mismo, pasando a ocupar un puesto en la Junta política del partido.


Finalizada la Guerra Civil, en 1939, se casa con Eduardo Llosent y Marañón, editor de varias revistas en Sevilla, pasando a residir otra vez a Madrid, donde el matrimonio entra en contacto con los escritores, pintores y dramaturgos de la posguerra.


En 1945 edita en la revista Escorial su primera novela, Bodoque, cuya trama principal gira en torno a un caso de separación matrimonial. Aprovecha estos años para acabar su carrera interrumpida por la guerra y se topa con las restricciones impuestas al ejercicio profesional femenino, no pudiendo ingresar en el cuerpo diplomático, únicamente expedito a los varones.


Decidió, finalmente, ser una de las tres mujeres que ejercían la abogacía en Madrid, compaginando su trabajo con la vocación literaria. A comienzos de la década de los cincuenta, Pilar Primo de Rivera le encarga la realización de una ponencia sobre «La mujer en las profesiones liberales» para presentarla en el I Congreso Femenino Hispanoamericano Filipino que debía celebrarse en 1951. Mercedes, junto a un grupo de universitarias, elabora un texto en el que se reivindica, sin ningún tipo de cortapisas, la incorporación de las mujeres al mundo laboral. Su sorpresa fue mayúscula cuando los organizadores le retiraron la ponencia tachándola de «feminista». Tendría que pasar una década para que el régimen reconociera los más elementales derechos profesionales y laborales de las españolas.


En 1953, tras tres meses de haber sido retenido por la censura, escribió el artículo «El domicilio conyugal», que tendría la particularidad de desatar una intensa polémica en torno la situación de las mujeres separadas. Fue el punto de partida para participar en un debate en el que defendería cambios sustanciales en el derecho de familia vigente encaminados a mejorar la situación jurídica de la mujer. Paralelamente, su novela A instancias de parte, publicada en 1955 dejaba ver su preocupación como mujer y abogada al tratar su trama el doble rasero con que se medía los casos de adulterio entre hombres y mujeres. La dimensión de su campaña fue nacional e internacional y tendría como colofón un tímido ajuste en la reforma de 1958, en la que se introducía el concepto en virtud del cual quien se considerara cónyuge inocente no se veía con obligación de abandonar la casa marital.


Se puede encontrar más información en la pagina web de Biografía de mujeres andaluzas, de donde hemos extraido el texto

5 de junio de 2008

CHARLA EN COLARTE... GALLERY SOBRE FEMINISMOS POSTMODERNOS

7 DE JULIO CHARLA-TERTULIA CON PATRICIA MANRIQUE. 18:30 H.
El debate en Colarte irá orientado a nuevas formas de subjetividad y canalización de las mismas en el discurso político feminista: la ironía, la burla y la mascarada como estrategias de resistencia y creación de alianzas. Se hablará de feminismo cyborg pero, sobre todo, se intentará estimular un debate sobre qué tipo de construcciones de identidad y/o diferencia competen a las mujeres y hombres presentes.
Calle Macías Picavea, 2. Santander.